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Rubén y Virginia – Finca Zamora

Realizar el reportaje fotográfico de esta boda me produjo una gran satisfacción, dado que Rubén es un viejo amigo y cuando conocí a Virginia, pronto me di cuenta de que había formado una pareja maravillosa.
Ambos estuvieron dispuestos y muy simpáticos en todo momento, y ya se sabe, esto es fundamental para que la calidad del reportaje final aumente.
Hacer fotos de boda en Garachico, cerca del mar y a pleno día, es un placer. Los colores de sus casas me atraen una barbaridad y los uso como fondo siempre que puedo. Sacamos mucho provecho a un pequeño recorrido que me había preparado, para pronto abandonar Garachico rumbo a la Finca Zamora en Los Realejos.
Ya en la finca, ninguna sorpresa, siempre rayando a gran nivel, Finca Zamora es un enclave súper fotogénico que conozco al dedillo y nos permitió poner el broche a la sesión fotográfica.
Lo que viene después, teniendo a Carlos Valentín a los mandos, ya se lo pueden imaginar ¡fiesta!
Le deseo lo mejor a esta fantástica (y fotogénica pareja) en esta nueva etapa de sus vidas, y por supuesto quiero darle las gracias por confiar en mi trabajo y poner en mis manos su reportaje fotográfico de boda en Finca Zamora.

Sobre la calidad de su trabajo lo sabíamos tan sólo observando cada una de sus fotografías pero ver su forma de trabajar es en sí mismo una experiencia. Profesionalidad, buen gusto, vocación y amor por lo que hace le define como fotógrafo. En nuestra boda había cosas que nos quitaba el sueño por saber si saldrían bien o no, pero con Oliver nunca tuvimos la duda de que el resultado sería excelente.
Gracias por todo.

Rubén García